La ilusión de las redes sociales


Miguel Francisco Crespo Alvarado

Las redes sociales fomentan una visión distorsionada de la realidad que puede resultar peligrosa en tanto no se la reconoce como una alteración, un artilugio o una especie de ilusión, es decir, una “realidad virtual”. Por ejemplo, podemos llegar a convencernos de que una mayoría de nuestros contactos están de acuerdo con las posturas políticas que defendemos y de allí concluir de manera “apresurada” que el país entero lo está.

Que muchos de nuestros contactos en las redes sociales coincidan con nuestra manera de ver el mundo no resulta nada extraño porque por algo son “nuestros” contactos, es decir, que compartimos espacios, experiencias y creencias que nos son familiares. Las redes sociales, además, se van encargando -gracias a sus elaborados algoritmos- de irnos mostrando más de aquello a lo que reaccionamos (aunque sea de manera negativa), limitando nuestra ventana de observación y sesgando así nuestra perspectiva.

Las personas que le “reaccionan” positiva o negativamente a nuestras publicaciones suelen ser sistemáticamente las mismas. Vamos construyendo sin darnos mucha cuenta grupos de “fans” o de “anti-fans” que reafirman nuestras convicciones y hasta nos hacen creer que, en verdad, somos todos unos “gurús” en esos temas que abordamos, incluso por nuestra capacidad de polemizar. Pero, se trata, insisto, de un simple engaño que esconde detrás el sólo deseo, de quienes manejan esas plataformas, de que consumamos sus productos.

Hasta allí el asunto carecería de importancia si no es por la profunda irresponsabilidad de los políticos mexicanos que, conocedores del nivel de enajenación de grandes sectores, los alimentan de ideas como “sólo un fraude nos puede llevar a la derrota”, lo que es totalmente falso. El sistema electoral mexicano tiene muchos defectos, sin duda, pero no necesita mediar la trampa para que se dé un resultado.

La elección presidencial que tendremos en julio es en muchos sentidos atípica y nadie lo suficientemente sensato e informado puede asegurar el triunfo de ninguno de los candidatos. Muy probablemente tendremos un resultado muy cerrado y sería mejor, para la paz y la prosperidad de todos, que los aspirantes prepararan a sus seguidores para la posible derrota. Al hacer lo contrario, lo único que están haciendo es cultivar un clima de violencia que, créanme, nadie querrá cosechar después

Observo con preocupación a ciudadanos demasiado crispados, sumamente convencidos de que la ilusión que las redes sociales les presenta, y les alimenta su candidato, es la realidad. Ojalá y quede aún lugar para la mesura, la prudencia y la congruencia, porque eso sí que hace mucha falta. Entiendo que las redes sociales nos quiten el tiempo, pero ¿la sensatez también? Es un tema de proporciones, tome el número de contactos o seguidores de su red favorita y vea qué porcentaje representa en relación con la población adulta del país. Haga lo mismo con su publicación que haya tenido más respuesta. Dejemos de ser ilusos por un rato, porque la decisión que se nos viene, en verdad, esa sí, es cosa seria.

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