Cancelar el proyecto del aeropuerto es una estupidez


  • Hacerlo pondría a México en un default de deuda, cuyas consecuencias económicas ya se sufrieron en 1982, cuando se provocó una larga crisis.

Los planes de Andrés Manuel López Obrador cada vez despiertan más temor dentro y fuera de México. Frenar la Reforma Energética es regresar el país al anterior régimen energético, que hoy sólo tiene Corea del Norte, detener la inversión y dejar al país sin petróleo en unos cuantos años.

Revertir la Reforma Educativa es dar pasos atrás para perpetuarse como un sistema educativo fracasado para lo que el mundo actual exige a los jóvenes.

Pero es probable que lo más grave sea la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto de México, porque supone poner a al país en un default de deuda, cuyas consecuencias ya las vivimos en 1982, cuando un incumplimiento de la deuda mexicana provocó una muy larga crisis económica y una macrodevaluación del peso contra el dólar.

En febrero de 1982, el dólar costaba, casi como ahora, 19 pesos por dólar; México incumplió la deuda en septiembre y para diciembre el tipo de cambio era de 177 pesos por dólar y las consecuencias se fueron hasta el siguiente sexenio, el de Miguel de la Madrid, cuando el peso terminó en tres mil por dólar.

Cancelar el proyecto del aeropuerto puede causar efectos similares.

La empresa encargada de coordinar la construcción del nuevo aeropuerto es una compañía de participación estatal mayoritaria, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), que para financiar el proyecto y no contratar deuda pública, emitió bonos por seis mil millones de dólares en los mercados internacionales. Dos mil millones se colocaron en 2016, y en septiembre de 2017 se hizo una colocación adicional, primero de mil millones de dólares a 10 años, con una tasa de 3.875% anual y tres mil millones más a 30 años, a una tasa de 5.50% anual.

Esos bonos recibieron la más alta calificación crediticia para instrumentos similares y se colocaron entre inversionistas de Asia, Europa, Estados Unidos y Latinoamérica; la operación estuvo a cargo de un sindicato de bancos en el que participaron Citibank, JPMorgan, HSBC, Santander y BBVA Bancomer.

La garantía de esos bonos es la TUA, la Tarifa de Uso de Aeropuerto que pagan todos los pasajeros a la hora de comprar su boleto.

Cancelar el proyecto significa que no habrá TUA y, por lo mismo, los bonos quedan sin garantía y sin flujo para pagar los intereses y el capital. Es, de hecho, abrir la puerta a un incumplimiento de deuda que afectará severamente el crédito del país.

La única forma sería convertir esos bonos en deuda pública, aunque se duda que los mercados le compren a México bonos nacionales por seis mil millones de dólares para reemplazar los bonos del aeropuerto.

Esto sin considerar los efectos en la economía del país que supone cancelar un proyecto que representa 3.3% del PIB y generará más de medio millón de empleos.

AMLO es un hombre profundamente ignorante, también de temas financieros, y sus asesores no se atreven a decirle que esos pasos son un error garrafal; si acaso, dicen que la Ciudad de México necesita dos aeropuertos, el de Santa Lucía, que propone AMLO y el proyecto actual.

López Obrador pareciera que sigue los pasos de sus dos candidaturas anteriores: Va arriba en las encuestas hasta que empieza a decir barbaridades.

Hasta el próximo lunes y mientras no deje de seguirme en mi página de FB Perspectivas de Luis Enrique Mercado.

Previous La medida de todas las cosas
Next Se rehabilitan principales avenidas y calles de Cuautla