Rebelión contra el olvido


Primero fueron Salomón, Marco y Daniel. Después desaparecieron Susana Carolina y César Ulises. Tres estudiantes de cine y dos alumnos del Centro Universitario de Ciencias de la Salud estaban ilocalizables. Los primeros, en Tonalá. Y hasta hoy, no aparecen. Susana fue levantada, pero fue encontrada 24 horas después de haber sido privada de la libertad. Y César Ulises, lamentablemente, murió. Víctimas de una guerra que sólo ha dejado homicidios, desapariciones, hogares rotos, criminalidad y desconfianza entre nosotros. Encontrar a nuestras y nuestros desaparecidos debería de ser una política de estado prioritaria para la autoridad y con presupuestos dignos.

Los estudiantes nos dan la pista. Desde la semana pasada, alumnos de las más distintas universidades de la Zona Metropolitana de Guadalajara se manifiestan contra las omisiones de las autoridades. Se niegan a aceptar que vivimos en un México en donde un joven puede desaparecer de la noche a la mañana sin causar ningún tipo de indignación. Se niegan a dejar a sus compañeras y compañeros en el abandono y se niegan a creer que la impunidad reinará siempre en nuestro país. Las universidades son el termómetro crítico de nuestro México y parece que las y los jóvenes han dicho: ¡Basta!

Las manifestaciones han sido multitudinarias. Las consignas son actos de simple justicia: vivos se los llevaron, vivos los queremos. No importa si son matriculados de universidades privadas o de centros públicos, si estudian medicina o sociología, lo verdaderamente es que se rebelan contra la impunidad. Se rebelan contra un estado que es incapaz de proteger a sus ciudadanas y ciudadanos y que sólo ve engrosar la lista de desaparecidos. Hasta hoy, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas señala que en Jalisco hay más de tres mil desaparecidas y desaparecidos. La mayoría son hombres, pero también afecta gravemente a las mujeres jaliscienses.

La impunidad se convierte en un virus cuando no existe una sociedad civil dispuesta a luchar por sus derechos y exigir rendición de cuentas a los políticos. No hay nada más poderoso para pelear contra el olvido, que una sociedad civil movilizada y activa. Por ello, vemos candidatos como Andrés Manuel López Obrador que sospechan de la sociedad civil-como lo dijo en su entrevista en Milenio-, porque no la pueden controlar. No existe una democracia sin un demos-pueblo- capaz de exigir sus derechos. En este contexto, no existe espacio más crítico y más importante que el entusiasmo y las ganas de cambio de los estudiantes universitarios.

Lo que hemos visto en Jalisco es una auténtica rebelión contra el olvido. Es la manifestación y la indignación de miles de estudiantes que no se sienten seguros. Miles de estudiantes que se sienten al acecho de la criminalidad y que perciben a una autoridad totalmente rebasada. Las y los 34 mil desaparecidos deben ser prioridad de cualquier gobierno, no hay ninguna política más apremiante que aquella que se finca en proteger la vida de las y los ciudadanos. Decían los argentinos durante su dictadura: no hay presente vivo con pasado muerto. No podemos construir un futuro mejor olvidando a las víctimas.

Lic. Verónica B. Juárez Piña

Dirigente Nacional del PRD

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