Durante los últimos años, las autoridades migratorias de Estados Unidos (EU) han repatriado a miles de menores migrantes mexicanos que ingresan de manera ilegal al país. Según estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), de 2016 a la fecha México recibió a 26 mil 689 niños que fueron deportados desde el país vecino. Esto representa un promedio de 31 menores al día que fueron expulsados de EU.

Tan sólo en el 2016 se expulsaron a 13 mil 737 menores de edad, mientras que en 2017 la cifra disminuyó a ocho mil 912 a pesar de las duras políticas en materia de inmigración de la administración del presidente Donald Trump. En este año, hasta abril, el INM contabilizó cuatro mil 40 eventos de repatriación de niños migrantes mexicanos.

Si bien por las declaraciones del presidente y las políticas de la administración pareciera que Trump ha deportado a más menores, las estadísticas oficiales revelan que no es así. Por ejemplo, al comparar el Gobierno de Barack Obama con lo que va del cuatrienio del republicano, es el ex presidente quien deportó al mayor número de menores mexicanos migrantes con un promedio de 38 por día. Las cifras de Trump apenas alcanzan los 26 diariamente.

La problemática permanece, pues según datos del INM, entre 82% y 93% de los menores que son repatriados a México viaja sin un acompañante. Durante los primeros cuatro meses de este año, 24 menores de 11 años regresaron solos al país.

El pasado martes, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para detener la separación de niños migrantes, lo que supone el fin de la política. Sin embargo los efectos seguirán para los pequeños. Estrés postraumático, angustia por separación y depresión son algunas de las secuelas que podrían enfrentar los menores. “Los niños, hasta antes de los 12 están formando su personalidad. Cuando son niños entre los cinco y los ocho años, es común que cuando son separados de la fuente de seguridad se desarrolle un trastorno de angustia por separación que se caracteriza por alteraciones a nivel fisiológico y conductual”, explicó Francisco Gutiérrez Rodríguez, jefe del Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Guadalajara.

Rebeca Mejía Arauz, académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud del ITESO, comentó que los menores pueden padecer el síndrome de estrés postraumático.

“En algunos casos pueden tener una ansiedad permanente o continua. Podría ser que en una situación normal de vida se le olvide un poco y que en el momento en el que la mamá o el papá desaparezca, vuelva esa ansiedad. Puede haber depresión, problemas de conducta, cambios en el deseo de alimentación, en los patrones de sueño”.

Ambos expertos señalaron que los niños que fueron separados de sus padres por las autoridades migratorias deben recibir ayuda profesional.

El informador